Hace tan solo unas semanas estalló el escándalo con una aplicación llamada FaceApp, que permite modificar las fotos de personas y aplicar sobre ellas un filtro de envejecimiento usando inteligencia artificial. En un principio la idea suena bien y es por eso que esta aplicación se encuentra dentro de las más populares en Google Play.

Sin embargo, el problema ha surgido después de que algunos medios han revisado al detalle las condiciones de uso de esta aplicación y han descubierto bastantes cabos sueltos en lo que respecta al nivel de acceso que tiene la aplicación en nuestro móvil. Además, en ella no se hace referencia alguna a la Ley de Protección de Datos que impera en España por lo que las condiciones de uso resultan un tanto ambiguas.

Wireless Lab, la compañía rusa detrás de FaceApp, ha zanjado el tema indicando que las fotos de los rostros de las personas se almacenan en sus servidores solo durante 48 horas y no son utilizadas para entrenar sistemas de inteligencia artificial externos. Pero aún así ha quedado en el aire la preocupación por el nivel de acceso que damos a las aplicaciones instaladas en nuestro teléfono y se ha reabierto la herida generada por los anteriores escándalos de filtración de datos de Facebook y Cambridge Analytica.

Aplicaciones que nos espían más allá de lo que pensamos

Toda la polémica creada por FaceApp ha coincidido con una investigación realizada por el Instituto Internacional de Ciencias de la Computación, que ha revisado miles de aplicaciones disponibles en la tienda de Google y ha descubierto que hay más de un millar de ellas que violan los permisos de Android y acceden a datos en nuestro móvil, incluso si no hemos dado nuestro consentimiento.

La clave para entender el funcionamiento irregular de estas aplicaciones es la forma en que una aplicación puede acceder a datos utilizando atajos o explotando otras variables de información que no están restringidas, como por ejemplo, los metadatos presentes en las fotografías y que indican fecha, hora, y lugar geográfico en que la foto ha sido hecha. De esta forma, muchas aplicaciones, incluso si no tienen acceso al GPS o nuestra ubicación en tiempo real, pueden deducir o hacer un seguimiento de nuestra ubicación de manera indirecta.

Y las irregularidades no solo suceden con el dato de nuestra ubicación, sino que también afectan a otros datos que podrían ser accesibles, incluso si hay prohibición de acceso.

De momento no se ha publicado una lista oficial con las más de mil aplicaciones que violan nuestra privacidad, pero sí se han mencionado algunas, como la aplicación del parque de Disneyland en Hong Kong, el buscador chino Baidu y el navegador de Samsung.

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